miércoles, 14 de septiembre de 2016

I want to jump (Ícaro)



"Un hombre no es pájaro y debe soportar la ruindad de estar unido a la Tierra como un ángel al Cielo”
Wilfredo Machado

Desde que tengo memoria las inseguridades me han acompañado, aún cuando logro hacer casí sin esfuerzo cosas que muchas otras personas no logran hacer, siempre tengo esa voz que me susurra al oído: "No eres suficiente", esa voz que fue implantada en mis venas desde mi infancia; con tantas limitaciones. Me repitieron tantas veces: "No puedes", que la frase sigue haciendo eco en mi mente.

La falta de autoestima es una fuerza que me contrae con el peso de lo que se siente como miles de cadenas alrededor de mi cuerpo enterradas en concreto pesado, sofocándome, succionando toda la vida de mi cuerpo, sé que toda prisión tiene salida pero por más que lo intento no puedo escapar porque soy mi propio carcelero, mi mente me mantiene atrapado en un cárcel de ficción que me hiere de igual o peor manera que una real.

Esa ha sido mi lucha toda la vida, cuando niño las fuerzas que me detenían eran la de mi madre y mi padre ausente, sus miedos entraron en mi como un vil ladrón que entra a una casa y se adueña de todas sus pertenencias, y ese condicionamiento sigue haciendo estragos, el sentir de insuficiencia está muy profundo y no consigo manera de sacarlo de mi cuerpo, yo mismo en mis limitaciones infundadas decido no seguir nadando en este mar de desesperanza y simplemente dejo de intentarlo.

En mi miedo de defraudar(me), termino dándome por vencido y haciendo justo eso, defraudar, más que nadie a mi mismo, continuo haciendo de mis sueños y objetivos una meta inalcanzable donde el listón de llegada está tan lejos que no puedo situarla, ni utilizando uno de los telescopios Keck.

Me siento cansado, cada nuevo amanecer me digo a mi mismo que hoy no me dejare arrastrar por mis inseguridades, repito cualquier mantra, me digo que soy digno de alcanzar todos mis sueños y para el momento en que pongo los pies en el piso y me levanto ya mis demonios se han apoderado de gran parte de mi ser y esas palabras suenan tan huecas como una inhóspita habitación.

También hay días en que me digo que no necesito saltar, porque tengo alas pero cuando intento alzar el vuelo me es imposible, quizás el desuso las ha atrofiado o quizás como un ave enjaulada simplemente he olvidado como volar, sé que están ahí, puedo sentirlas en mi espalda, pero un simple aleteo no es suficiente... vuelvo al salto, quiero sentir el viento en mis mejillas mientras desciendo porque siempre he sentido que pertenezco al fondo y no merezco estar en este precipicio.

Quiero saltar, pero mis inseguridades me indican que lo haré hacía un vació, ¿Será peor caer que mantenerme en esta desesperanza? No lo sé, no se si algún día tendré el valor de averiguarlo, solo sé, que en este momento quiero saltar. Siento las insaciables ganas de saltar, pero no se hacía que saltaré, quiero creer que el arte de volar está configurado en mi código genético y lograré despegar en un magnifico vuelo... voy a saltar.

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