martes, 4 de abril de 2017

No es un juego



A los 10 años de vida no había escuchado de este juego, lo que me pareció extraño, me dices que no todos tienen la oportunidad de jugarlo y que fui elegido por lo que debería sentirme privilegiado, me explicas que este juego tiene reglas básicas a seguir y que debo cumplirlas cabalmente, la 1ra regla es que este juego es un secreto entre nosotros y no debo comentarlo con nadie, en especial con mis padres y comienzo a emocionarme, la curiosidad e inocencia me hace querer saber más, la 2da es que debo dejar tocarme donde decidas porque eso significa que voy ganando y la 3ra que no debo jugar este juego con nadie más. Ya no quiero jugar pero me dices que ahora es obligatorio, me duele cada vez que quieres jugar, más mi corazón que mi cuerpo, trato de evitarlo pero me recuerdas las reglas mientras mi cara se empapa de lagrimas. Ahora me explicas que el juego tiene otras fases... ¿Qué haces con tu mano mientras estás sin ropa, por que te tocas así frente a mi? Ya definitivamente no quiero jugar, ya no quiero esconderme más, no quiero que me encuentres, no quiero que intentes dormir contigo, no quiero que intentes entrar mientras estoy en la ducha, no quiero vestirme ni desvestirme frente a ti.

A los 20 años de vida ya no quieres jugar más, al menos no conmigo, ya tengo edad para entender que la palabra juego en este caso tiene otra connotación y que para jugarlo se necesita el consentimiento de ambos, además hace unos años aprendí que el nombre del juego es "sexo" y me siento aliviado de que nunca te atreviste a llevarlo a las fases finales porque no estuve totalmente dispuesto. Ahora conocí a alguien que me hace sentir cosas inexplicables, comienzo a pensar que es lo que todos llaman amor pero no lo entiendo aún ¿Es un nuevo juego? No se como decirle que los abrazos me oprimen, los besos queman, las caricias duelen y la demostración física de amor me hace sentir que cada hueso en mi cuerpo se quiebra en mil pedazos clavándose en mi corazón... desangrandolo, y los pulmones comienzan a fallarme al punto de sentirme asfixiado, porque no es ella quien me toca; eres tú, y vienen estas ideas suicidas a mi cabeza, los demonios me susurran al oído que un corte aquí y otro allá son la única y definitiva salida de este tormento.

A los 30 años de vida despierto a mitad de la noche; sudando, siento tus manos en mi piel, me siento sucio, no puedo evitar sentirme culpable por no evitar que me tocaras, por seguir reviviendo esos horribles momentos. Sigo solo, siento haberme enamorado una que otra vez y traté de abrir la puerta de mi infierno a algunos de esos amores, aún no consigo tranquilizar esos demonios y no pretendo que alguien más lo haga así que cada una de las veces he entendido que los amores se alejen. Es agotador, no quiero jugar más.

Aún no estoy totalmente bien, aunque las caricias ya no duelen tanto y las ideas suicidas parecen haberse dispersado pero... aún sigues en las cicatrices de mi alma.