lunes, 30 de julio de 2018

¡No más muros! Conocete



Me tomó 4 años volver a la Montaña Maravillosa, un largo tiempo de miedo y continuas excusas. Es increíble como aún puede aterrorizarme al punto de la inmovilidad tomarme el tiempo de conocer quien soy realmente. Cada vez que pensaba en volver al Venuvana me invadía el miedo a volver a experimentar el dolor más intenso que he vivido en esta efímera encarnación.

En un momento de valor de esos que no se me presentan tan continuamente como quisiera tomé la decisión de volver y me atreverme a enfrentar el miedo. No existe otra forma de salir vencedor que enfrentarlo y atravesar su oscuridad hasta llegar a su núcleo, tomarlo con una mano y darse cuenta lo diminuto que es ante el milagro de la vida para darse cuenta que ya no hiere como antes, que ha perdido todo el control que solía ejercer sobre mi.

Para mi sorpresa y conmoción entre toda la sensibilidad y el dolor encontré con un muro de insensibilidad que por mi afán de desapego a todas las cosas vine creando por años a fuerza de distancia emocional y falta de amor propio.

La mente es la cosa más exquisitamente compleja que existe, pero sin conexión espiritual no somos nadie, por eso debemos llegar al fondo de nuestros miedos y deseos, de nuestros limites y tolerancias, ya que solo así podemos expandirlos y con ellos a nuestro ser. Debía experimentar esa conexión sin limites, para liberarme de las cadenas de mis condicionamientos y exclusiones.

El Dhamma es la mejor herramienta que se ha puesto a mi disposición para diseccionar mi mente, corazón y espíritu; tomar lo que me sirve y a partir de esa solida base comenzar a construir al ser que quiero, uno que a través de la fuerza del amor sea capaz de crear un universo holístico de paz y armonía. Hoy me siento con fuerzas de soltar la pala y empuñar el cincel para comenzar a derrumbar ladrillo a ladrillo ese muro que construí toda mi vida.

Bhavatu sabba mangalam. Sadhu!

martes, 4 de abril de 2017

No es un juego



A los 10 años de vida no había escuchado de este juego, lo que me pareció extraño, me dices que no todos tienen la oportunidad de jugarlo y que fui elegido por lo que debería sentirme privilegiado, me explicas que este juego tiene reglas básicas a seguir y que debo cumplirlas cabalmente, la 1ra regla es que este juego es un secreto entre nosotros y no debo comentarlo con nadie, en especial con mis padres y comienzo a emocionarme, la curiosidad e inocencia me hace querer saber más, la 2da es que debo dejar tocarme donde decidas porque eso significa que voy ganando y la 3ra que no debo jugar este juego con nadie más. Ya no quiero jugar pero me dices que ahora es obligatorio, me duele cada vez que quieres jugar, más mi corazón que mi cuerpo, trato de evitarlo pero me recuerdas las reglas mientras mi cara se empapa de lagrimas. Ahora me explicas que el juego tiene otras fases... ¿Qué haces con tu mano mientras estás sin ropa, por que te tocas así frente a mi? Ya definitivamente no quiero jugar, ya no quiero esconderme más, no quiero que me encuentres, no quiero que intentes dormir contigo, no quiero que intentes entrar mientras estoy en la ducha, no quiero vestirme ni desvestirme frente a ti.

A los 20 años de vida ya no quieres jugar más, al menos no conmigo, ya tengo edad para entender que la palabra juego en este caso tiene otra connotación y que para jugarlo se necesita el consentimiento de ambos, además hace unos años aprendí que el nombre del juego es "sexo" y me siento aliviado de que nunca te atreviste a llevarlo a las fases finales porque no estuve totalmente dispuesto. Ahora conocí a alguien que me hace sentir cosas inexplicables, comienzo a pensar que es lo que todos llaman amor pero no lo entiendo aún ¿Es un nuevo juego? No se como decirle que los abrazos me oprimen, los besos queman, las caricias duelen y la demostración física de amor me hace sentir que cada hueso en mi cuerpo se quiebra en mil pedazos clavándose en mi corazón... desangrandolo, y los pulmones comienzan a fallarme al punto de sentirme asfixiado, porque no es ella quien me toca; eres tú, y vienen estas ideas suicidas a mi cabeza, los demonios me susurran al oído que un corte aquí y otro allá son la única y definitiva salida de este tormento.

A los 30 años de vida despierto a mitad de la noche; sudando, siento tus manos en mi piel, me siento sucio, no puedo evitar sentirme culpable por no evitar que me tocaras, por seguir reviviendo esos horribles momentos. Sigo solo, siento haberme enamorado una que otra vez y traté de abrir la puerta de mi infierno a algunos de esos amores, aún no consigo tranquilizar esos demonios y no pretendo que alguien más lo haga así que cada una de las veces he entendido que los amores se alejen. Es agotador, no quiero jugar más.

Aún no estoy totalmente bien, aunque las caricias ya no duelen tanto y las ideas suicidas parecen haberse dispersado pero... aún sigues en las cicatrices de mi alma.

viernes, 3 de febrero de 2017

MULTICOLOR



¿Cuantos momentos grises tiene la vida?

El gris impasible de la soledad
El gris turbio del desamor
El gris melancólico de la nostalgia
El gris lúgubre de la tristeza
El gris oscuro de la rabia
Incontables y monocromos...

Prefiero ver la vida multicolor.

Sí, estoy convencido que es una decisión y con esto no estoy tratando de ignorar el dolor, solo digo que son pequeños fragmentos de tiempo, que nos enseñan, que nos hacen madurar, pero no son todo en la vida.

He aprendido mucho gracias a esas grises experiencias, de las cuales he tenido muchas en la vida; unas tan duras que aún intento superarlas y por eso forman parte de mi vida, pero no la parte más importante.

El amor me ha enseñado que todas los malos momentos se pueden superar, que aunque estemos en un hoyo del cual no vemos salida o en un túnel del cual no logramos ver la luz al final, podemos superarlo. Debemos dejarnos destruir por estas experiencias ya que solo así podemos renacer, sin mitologías, sin falsas expectativas; es un largo camino pero tenemos en nuestras manos las herramientas necesarias y nuestro corazón sabe utilizarlas.

Confía en que ese dolor que hoy no te permite mantenerte de pie y mantienen húmedos tu rostro, rogando en un insufrible llanto que todo termine, incluso si eso significa tener que morir... ese dolor va a desaparecer, solo debes darle tiempo.

Y cuando finalmente termine, cuando esas nubes grises se dispersen podrás ver el multicolor que la vida te ofrece.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Último deseo



Tengo miedo que quien soy hoy es todo lo que puedo ser. Tengo miedo incluso de respirar, quizá mis pulmones no puedan soportar todas las esperanzas que quiero aspirar; así que, exhalo desesperanza. Se que no estoy viviendo a todo mi potencial, tengo miedo que todo lo que soñé ser sea solo eso... Sueños.

Tengo miedo hasta de caminar. Me pregunto: ¿Como llegué aquí? No me gusta esto. Quiero salir corriendo pero no siento mis piernas, no siento mi cuerpo, estoy atrapado; viviendo una vida que no planeé, que no quiero, una vida que odio con todas las fuerzas de mi ser.

No puedo respirar,
No puedo correr,
No tengo esperanzas,
Estoy muriendo lentamente.

Tengo miedo de morir porque me di cuenta que no he vivido, pasé toda mi vida aterrado. Soy una sombra - ¿Ya estoy muerto? - mis esperanzas se desvanecen, estoy perdiendo la visión, la escucho acercarse... La muerte se acerca pero no estoy preparado para afrontarla.

Quiero romper estas cadenas de desesperanza,
Quiero vivir pero no se como hacerlo,
Quiero aprender a reír nuevamente,
Quiero encender algunas velas para terminar esta oscuridad,
Quiero dejar de tener miedo,
Quiero ser libre.

martes, 25 de octubre de 2016

It's my birthday!



Ha sido un largo camino para llegar hasta este punto: el día en que puedo decir muy agradecido que he alcanzado 32 años de vida terrenal en este mortal cuerpo lleno de experiencias y enormes cicatrices.

Mientras inhalo el oxigeno de este nuevo día con toda la fuerza de mis pulmones recuerdo a quienes me han acompañado en este camino, y les agradezco por acompañarme en esta montaña rusa, cada uno ha sido mi maestro a sabiendas o no.

Recuerdo de igual manera a quienes siguen aquí como a quienes se han quedado en el camino, unos ya cansados por los años recibiendo su merecido descanso, otros que se fueron aún con tantos años de vida sin poder ser experimentados porque fueron solicitados en otro plano muy temprano, o así parece ante mis ignorantes ojos humanos, y a esos otros más que decidieron simplemente separarse de mi camino porque no era el suyo o no soportaban la idea de acompañar a un alma solitaria, o algo así.

Hoy no es día para llorar a quienes ya no están sino para recordar que todos estamos sujetos al sufrimiento, que está ahí acechándonos día tras día, enseñándonos las lecciones que necesitamos aprender para seguir adelante.

Hoy es día para celebrar que podemos quebrarnos en miles de pedacitos pero nuestra resiliencia es la pega que nos permite reconstruirnos poco a poco y aún con algunas piezas faltantes más fuertes que antes.

Hoy es día para celebrar que somos capaces de amar aún cuando tengamos miedo - incluso cuando tenemos miedo - y que un corazón roto es solo otro paso para construir pieza a pieza nuestro holistico ser.

Hoy es día para celebrar todos nuestros triunfos, que aunque a la mirada del ignorante podrían parecer escasos, pero nuestro corazón sabe el costo y el valor que tienen.

Hoy es día para celebrar que tenemos todo un universo apostando por nosotros y es nuestro deber y obligación reponernos a cada fracaso y dar ese salto nuevamente.

Hoy es día para celebrar que tenemos la increíble habilidad de soñar, ya sea en grande o pequeño, y que gracias a eso seguimos despertando día a día a vestirnos de esperanza y perfumarnos de buena energía para salir a perseguirlos aunque la mayoría de las veces la carrera sea larga y agotadora.

Hoy es simplemente un día para celebrar, por mi, por ti, porque se nos ha permitido existir en este hermoso lugar, en este maravilloso momento. Agradecer que podemos amar, odiar, reír, gritar, llorar, bailar... que nuestra mente no mantenga nuestro ilimitado amor atrapado en los limites de nuestra piel, déjalo salir, que hoy es el mejor día para hacerlo.

PD: No me siento más viejo, me siento más sabio.