lunes, 22 de agosto de 2016

En días como este...


INSTRUCCIONES PARA UN MAL DÍA
Shane Koyczan

Habrá malos días, ten calma y libérate abriendo los puños lentamente. Suelta. Ten seguridad. Debes saber que el ahora es solo un momento, y si hoy las cosas están de lo peor, entiende que para mañana el día de hoy habrá terminado. Sé cortés. Acepta cada mano que te ofrece ayuda para salir de ese lugar donde te encuentras y del cual no puedes escapar. Sé diligente. Borra ese cielo gris. Entiende que cada nube gris es una cortina de humo para cegarnos de la verdad, y la verdad es, que los veas o no – El Sol y la Luna siguen ahí y siempre brillan.

Sé directo. A pesar de tu instinto de decir, “Está bien, estoy bien” - sé honesto. Di lo que sientas sin miedo o culpa, sin remordimiento o complejidad. Sé lúcido en tu explicación, sé genuino en tu oposición. Si piensas por un segundo que nadie ha pasado por lo que estás pasando; comienza a aceptar el hecho de estar equivocado, que esa larga y pesada respiración de desespero ha sido sentida por todos en algún momento – que el dolor es parte de la condición humana y que eso te hace una legión.

Somos desvalidos hambrientos, nos levantamos con el amanecer, superamos las expectativas, adoramos el movimiento – nos auto-conduciremos a la calma. Nos estabilizaremos, prepárate, jugador estrella. La vida te atacará con duros momentos y decisiones difíciles, tu voz es tu arma, tus pensamientos son las balas – no hay otros jugadores, sé consciente de que como el ahora pasa, existe ahora como entonces. Así que sé un espejo y refléjate, recuerda los momentos en los que pensaste que todo era demasiado difícil y que nunca lo lograrías.

Recuerda los momentos en los que pudiste darte por vencido – pero decidiste seguir. Sé indulgente. Vivir con el peso de la rabia, no es vivir. Enfocarte en la ira no te permitirá lograr lo que necesites. El Amor y el Odio son bestias y la que crecerá será la que decidas alimentar. Sé persistente. Sé la hierba que crece a través de las grietas del cemento, hermosa – porque no sabe que se supone que no debe crecer en ese lugar. Sé determinado. Declara lo que aceptas como verdad de una manera que transmita la resolución con la cual la aceptas.

Si estás teniendo un buen día, sé considerado. Una simple sonrisa podría ser el kit de primeros auxilios que alguien ha estado buscando. Si crees con absoluta honestidad que estás haciendo todo lo que puedes hacer – haz más.

Habrá malos días, tiempos en los cuales todo el peso del mundo caerá sobre ti y te hará desear escoger el camino fácil. Habrá momentos en los cuales la sequia de alegría parecerá interminable. Instantes pretendiendo que todo está bien cuando claramente no es así, chequea tu punto ciego. Ve que el Amor sigue ahí, ten paciencia. Cada pesadilla tiene un comienzo, pero cada mal día tiene un final. Ignora la manera en que otros se han referido hacia ti. Yo me refiero a ti como mi amigo. Haz que comprendamos la urgencia de tu crisis. El silencio solo crea más silencio.

Así que habla y serás escuchado. Una palabra tras otra, exprésate y pon tu vida en el contexto – si sientes que nadie está escuchando, grita. Oblígalos a escucharte. Mantén el equilibrio y ábrete. En estos casos la esperanza no es suficiente y necesitaras a alguien en quien apoyarte. En el caso improbable de que no tengas a nadie, vuelve a mirar. Todos tienen la habilidad de escucharte. Los sordos te escucharan con sus ojos. Los ciegos te miraran con sus manos. Deja que tu corazón les explique y déjalos que sientan tu dolor. Admite tus malos días, las noches imposibles. Escucha los consejos de quienes pasaron por lo mismo, pero lo superaron. Ellos te dirán que; puedes apilar la miseria, puedes empacar la desesperación, incluso puedes vestir tu dolor – pero al llegar el día de mañana debes cambiar tus ropas.

Todos conocen el dolor. No estamos destinados a cargar con el por siempre. Nunca estuvimos destinados a sentirlo tan cerca, puedes tener la seguridad de que así como el dolor pertenece al presente pronto va a pertenecer al pasado. Que cuando alguien te pregunta como estuvo tu día, entiende que para algunos de nosotros – es la única manera que conocemos de decir, “Ten calma y libérate abriendo los puños lentamente - suelta.”


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